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25/8/12

Le Comte de Lautréamont - Le Chants du Maldodor





Hay horas en la vida en que el hombre de melena piojosa lanza, con los ojos fijos, miradas salvajes a las membranas verdes del espacio, pues le parece oír delante de sí, el irónico huchear de un fantasma. El menea la cabeza y la baja; ha oído la voz de la conciencia. Entonces sale precipitadamente de la casa con la velocidad de un loco, toma la primera dirección que se ofrece a su estupor, y devora las planicies rugosas de la campiña. Pero el fantasma amarillo no lo pierde de vista y lo persigue con similar rapidez. A veces, en noches de tormenta, cuando legiones de pulpos alados, que de lejos parecen cuervos, se ciernen por encima de las nubes, dirigiéndose con firmes bogadas hacia las ciudades de los humanos, con la misión de prevenirles que deben cambiar de conducta, el guijarro de ojo sombrío ve pasar, uno tras otro, dos seres a la claridad de un relámpago, y, enjugando una furtiva lágrima de compasión que se desliza desde su párpado helado, exclama: Por cierto que lo merece; no es más que un acto de justicia.
Después de haber dicho esto, recobra su actitud huraña, y sigue observando, con un temblor nervioso, la caza de un hombre, y los grandes labios de la vagina de sombra, de donde se desprenden incesantemente, como un río, inmensos espermatozoides tenebrosos que toman impulso en el éter lúgubre, escondiendo en el vasto despliegue de sus alas de murciélago, la naturaleza entera, y las legiones de pulpos que se han vuelto taciturnos ante el aspecto de esas fulguraciones sordas e inexpresables. 



22/5/11

Lautreamont:




"...las ansiedades, ...las excepciones de orden físico y moral, el espíritu de negación, los embrutecimientos, las alucinaciones servidas por la voluntad, ...los tormentos, ...las lágrimas, ...las particularidades químicas del buitre misterioso que espía la carroña de alguna ilusión muerta, las experiencias precoces y abortadas, ... la terrible monotonía del orgullo, la inoculación de los estupores profundos, las envidias, las traiciones, ...todo lo que es sonámbulo, nocturno, somnífero, tuberculótico, ...este árbol de la muerte intelectual, las úlceras perfumadas, los muslos de las camelias, la culpabilidad de un escritor que se desliza por la pendiente de la nada y se autodispersa dando gritos de júbilo, los remordimientos, los graves esputos sobre los axiomas sagrados, ...los arrebatos ante estos inmundos carneros que me ruborizo de nombrar...
...Sí, buenas gentes, soy yo el que os ordena quemar sobre una azada enrojecida por el fuego, con algo de azúcar amarillo, el ánade de la duda con sus labios de vermut que esparciendo en melancólica lucha entre el bien y el mal lágrimas que no vienen del corazón, crea en todas partes, sin máquina neumática, el vacío universal. Es lo mejor que os queda por hacer..."

11/3/10



...El verdadero dolor es incompatible con la
esperanza. Por grande que sea ese dolor, la
esperanza se levanta cien codos por encima.
Dejadme en paz, pues, con los indagadores. A tierra
las patas, abajo, perras ridículas, fabricantes de
confusión, farsantes. Aquello que sufre, que diseca
los misterios que nos rodean, no espera. La poesía
que discute las verdades necesarias es menos bella
que la que no las discute. Indecisiones acérrimas,
talento mal empleado, pérdida de tiempo: nada será
más fácil de verificar...


de: Poesias y cartas