Mostrando entradas con la etiqueta Alejandra Pizarnik. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandra Pizarnik. Mostrar todas las entradas

11/12/11

El ausente



I

La sangre quiere sentarse
Le han robado su razón de amor.
Ausencia desnuda.
Me deliro, me desplumo.
¿Qué diría el mundo si Dios
lo hubiera abandonado así?

II

Sin ti
el sol cae como un muerto abandonado

Sin ti
me tomo en mis brazos
me llevo a la vida
a mendigar fervor.


25/6/11

Exilio


Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.



7/6/10

L´OBSCURITÉ DES EAUX







Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.

Un sueño donde el silencio es de oro

El perro del invierno dentella mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.
He tenido mucho amores -dije- pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.

Cantora nocturna

Joe, macht die Musik von damals nacht...


La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad. Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto. Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso. Ella canta.

de: La luz caida en la noche



...yo no entiendo la música
del ultimo abismo
yo no sé del sermón
del brazo de hiedra
pero quiero ser el pájaro enamorado
que arrastra a las muchachas
ebrias de misterio
quiero al pájaro sabio en amor
el único libre

de: La noche



...Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.


Tal vez la noche es nada
y las conjeturas sobre ella nada
y los seres que la viven nada.
Tal vez las palabras sean lo único que existe
en el enorme vacío de los siglos
que nos arañan el alma con sus recuerdos.


Pero la noche ha de conocer la miseria
que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.
Ella debe arrojar odio a nuestras miradas
sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros...

Exilio

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.


¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?


Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza

1/6/10

Fragmentos para dominar el silencio



I
Las fuerzas del lenguaje son las damas solitarias, desoladas, que cantan a través de mi voz que escucho a lo lejos. Y lejos, en la negra arena, yace una niña densa de música ancestral. ¿Dónde la verdadera muerte? He querido iluminarme a la luz de mi falta de luz. Los ramos se mueren en la memoria. La yacente anida en mí con su máscara de loba. La que no pudo más e imploró llamas y ardimos.
II
Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo.
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque regresarán para sollozar entre flores.
No es muda la muerte. Escucho el canto de los enlutados sellas las hendiduras del silencio. Escucho tu dulcísimo llanto florecer mi silencio gris.
III
La muerte ha restituido al silencio su prestigio hechizante. Y yo no diré mi poema y yo he de decirlo. Aun si el poema (aquí, ahora) no tiene sentido, no tiene destino.



de: La jaula

...Yo lloro debajo de mi nombre.
   Yo agito pañuelos en la noche
   y barcos sedientos de realidad
   bailan conmigo.
   Yo oculto clavos
   para escarnecer a mis sueños enfermos.


   Afuera hay sol.
   Yo me visto de cenizas.

La unica herida

¿Qué bestia caída de pasmo
se arrastra por mi sangre
y quiere salvarse?


He aquí lo difícil:
caminar por las calles
y señalar el cielo o la tierra

de: Noche





...¡Quiero salir! Cancerbero del alma
   ¡Deja, déjame transpasar tu sonrisa!


   ¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
   Aún quedan ensueños rezagados.
   ¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!


   ¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
   La muerte esta lejana. NO me mira.
   ¡Tanta vida Señor!
   ¿Para qué tanta vida?

de: Cenizas



La noche se astilló de estrellas
mirándome alucinada
el aire arroja odio
embellecido su rostro
con música.
Pronto nos iremos...



Los que llegan no me encuentran,
los que espero no existen...

4/5/10


Aquí se nos viene la primavera, los paseos
en el parque, por los barrios lejanos y miserables
en donde se leen como notas las persianas de
las casas viejísimas, como si la calle cantara...


año 93

26/3/10

La Carencia




Yo no sé de pájaros,
no conozco la historia del fuego.
Pero creo que mi soledad debería tener alas.

26/2/10

El despertar



Señor


La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios


Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo




Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos




Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre




Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.




Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada




Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue




¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?




¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?




El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual




Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde




Señor
Arroja los féretros de mi sangre




Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón




Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos


Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas


Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo